Plzen no era una excepción a esta regla. Se llegó incluso a castigar a más de un fabricante por la paupérrima calidad de su cerveza; la pena, derramar el producto en plena plaza mayor, para escarnio y vergüenza ante sus sufridos consumidores.
lunes, 3 de octubre de 2011
POR QUE LA CERVEZA RUBIA SE LLAMA PILSEN ?
LA CERVEZA PILSEN
El 4 de octubre de 1842, la pequeña ciudad bohemia de Plzen (pronúnciese Pilsen) pasó a la historia gracias a uno de los más ‘importantes’ descubrimientos de todos los tiempos que inauguró una era dorada: la cerveza rubia.
Ese día de otoño, frío y desapacible como todos los días de otoño en la región checa de Bohemia, fue, sin embargo, uno de los días más felices y cálidos para los habitantes de Plzen reunidos en el mercado de St. Martin. Una felicidad que comenzó a gestarse un año antes y que nació de una amargura acumulada durante siglos. En efecto, hasta ese momento, la cerveza que se elaboraba en Plzen, como en el resto del globo, era un brebaje amargo, turbio y desagradable. Cumplía su función, sí, pero no era precisamente un placer gastronómico; al menos, para los exigentes paladares de los habitantes de Plzen.
El reino de Bohemia se había caracterizado por ser el cruce de caminos cosmopolita de Europa desde el medievo, imán de artistas, sabios e inventores y cuyos habitantes vivían al margen de las reglas de la época, practicando una forma de pensar y hacer diferente, alternativa, y, desde luego, adelantada a su tiempo –Kepler, Sudek, Mucha o Kafka son ejemplos de ello–.
A orillas del Radbuza
Ese día de otoño, frío y desapacible como todos los días de otoño en la región checa de Bohemia, fue, sin embargo, uno de los días más felices y cálidos para los habitantes de Plzen reunidos en el mercado de St. Martin. Una felicidad que comenzó a gestarse un año antes y que nació de una amargura acumulada durante siglos. En efecto, hasta ese momento, la cerveza que se elaboraba en Plzen, como en el resto del globo, era un brebaje amargo, turbio y desagradable. Cumplía su función, sí, pero no era precisamente un placer gastronómico; al menos, para los exigentes paladares de los habitantes de Plzen.
El reino de Bohemia se había caracterizado por ser el cruce de caminos cosmopolita de Europa desde el medievo, imán de artistas, sabios e inventores y cuyos habitantes vivían al margen de las reglas de la época, practicando una forma de pensar y hacer diferente, alternativa, y, desde luego, adelantada a su tiempo –Kepler, Sudek, Mucha o Kafka son ejemplos de ello–.
Ese inconformismo, ese rechazo a lo establecido, a lo convencional fue lo que llevó a los habitantes de Plzen a una revuelta popular para exigir una nueva cerveza. Pero no nos adelantemos aún.
La tradición cervecera de Plzen se remonta al mismo año de su nacimiento, 1295, cuando su fundador, el rey Wenceslao II, concedió a la ciudad la potestad de elaborar cerveza.
Y aunque en 1588 fue un bohemio, Tadeus Hayek, quien primero escribió un libro sobre el arte cervecero y otro checo, Frantisek Poupe, fue pionero en usar el termómetro y otros artilugios para perfeccionar el proceso, los progresos no era excesivamente prometedores.
Plzen no era una excepción a esta regla. Se llegó incluso a castigar a más de un fabricante por la paupérrima calidad de su cerveza; la pena, derramar el producto en plena plaza mayor, para escarnio y vergüenza ante sus sufridos consumidores.
Plzen no era una excepción a esta regla. Se llegó incluso a castigar a más de un fabricante por la paupérrima calidad de su cerveza; la pena, derramar el producto en plena plaza mayor, para escarnio y vergüenza ante sus sufridos consumidores.
En 1838 el asunto se hacía ya insostenible y un grupo de furiosos ciudadanos derramó más de 36 barriles de brebaje fangoso por las alcantarillas de Plzen. Espoleados por esta acción, el resto de ciudadanos protagonizó una pacífica pero amenazadora rebelión para exigir a las autoridades una cerveza de calidad más consistente.
Convencidos por sus argumentos, su primera decisión fue contratar a un joven arquitecto, Martin Stelzer, que diseñó y construyó la mejor y más moderna fábrica de cerveza de la época, a orillas del río Radbuza. Pero la verdadera clave de esta revolución, que empezaba a pergeñarse, fue la elección de un joven bávaro llamado Josef Groll, llamado a ser el maestro cervecero que cambiaría para siempre la forma de elaborar la cerveza.
Groll ya había experimentado métodos alternativos con éxito en su Bavaria natal y este fue el secreto que se llevó a Plzen en 1841. Las autoridades le dieron un año de plazo para elaborar un nuevo tipo de cerveza en la nueva fábrica de Stelzer. Ayudado por los magníficos ingredientes naturales de la zona –cebada de Bohemia, lúpulo de Saaz, agua blanda del Radbuza…–, ciertas temerarias innovaciones –calderas de cobre, triple destilación– y su método revolucionario –fermentación en la parte baja de los tanques y a temperaturas de entre 6º y 10º– el visionario maestro cervecero Josef Groll logró crear una cerveza radicalmente diferente de las que se habían elaborado durante 6.000 años, y que pronto se convirtió en un referente mundial –hoy, el 80% de las cervezas son de baja fermentación–.
Un placer de luminoso color dorado, sabor suave y ligero, compacta espuma y delicioso sabor. Lo que hoy conocemos como cerveza estilo pilsen o pilsener –nacida en Plzen–, también denominada lager o, entre nosotros, rubia.
Después de años soportando brebajes de turbio y desagradable sabor, sus paladares sintieron el suave frescor de una cerveza rubia, exactamente tal y como la conocemos ahora –en la fábrica de Plzen se sigue elaborando esa misma cerveza, Pilsner Urquell, con el mismo proceso e idénticos ingredientes que en 1842–.
Por primera vez en la historia, la cerveza no se bebía, ¡se saboreaba! Un cronista de la época lo relató así: “¡Qué admiración se percibió cuando el color dorado destelló y la espuma blanca como la nieve se elevó sobre él; cómo se regocijaron los bebedores al descubrir el chispeante y extraordinario sabor, inédito entre las cervezas hasta ese instante!”.
Una sensación que, desde ese mágico instante, hemos podido experimentar millones de amantes de la cerveza en todo el mundo. ¡Gracias a Groll!
A MODO DE RESUMEN
Groll sabía que, durante miles de años –desde los sumerios–, la cerveza se había elaborado en tanques abiertos, a temperaturas elevadas y por el sistema de alta fermentación, lo que podía deteriorar la calidad de esta bebida, especialmente en los meses de verano. El 4 de octubre de 1842 se abrieron los primeros barriles en el mercado de St. Martin, ante cientos de expectantes ciudadanos. Lo que se reveló ante ellos fue casi un milagro, una sensación indescriptible
martes, 27 de septiembre de 2011
Venezuela con 95 litros y Uruguay con 27 litros son los extremos del consumo per capita de cerveza en Latino América
Al exclamar ¡salud! y tomar cerveza, los bolivianos fortalecen una de las industrias más prósperas del país, que el año 2010 realizó una contribución impositiva de $us 320 millones, generó un valor agregado de $us 400 millones y empleó a 30.800 personas.
En Bolivia, el consumo por persona de cerveza llega a 32.6 litros por año, uno de los más bajos de la región y el mundo, pero suficiente para convertir a la industria de la cerveza en una de las pocas consolidadas en el país.
Los datos corresponden a un estudio de la Cámara Boliviana de Fabricantes de Cerveza (CABOFACE), realizado por la firma Ernst & Young y presentado ayer en Santa Cruz por el economista Gonzalo Chávez. Las cifras corres-ponden a la gestión 2010.
Entre los menos bebedores. Suele decirse que los bolivianos beben mucha cerveza, pero las estadísticas afirman lo contrario.
Tomando aleatoriamente como ejemplo a nueve países, los números dicen que Alemania es el mayor consumidor mundial de cerveza, con 113 litros anuales por persona.
En Venezuela se toman 95 litros por persona al año, 11 más que en Estados Unidos, donde el promedio es de 84 litros.
En España se toman 82 litros, en México 61 y en Argentina 41.4.
Bolivia, con sus 32.6 litros de consumo anual por persona, apenas supera a Uruguay, donde cada habitante bebe 27.4 litros al año.
Poca exportación. De acuerdo a los datos de CABOFACE, sus cinco empresas asociadas, las más grandes del mercado, produjeron 3.4 millones de hectolitros de cerveza el 2010. Un hectolitro equivale a 100 litros. De esa cantidad, 3.3 millones de hectolitros son destinados al mercado local, por lo que el porcentaje de exportación de cerveza es insignificante.
No se toma en cuenta la producción artesanal.
“Estos datos demuestran que la industria de la cerveza es de la pocas vinculadas fuertemente al mercado interno”, comentó el economista Chávez.
Los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba son los más consumidores de cerveza, a los que sigue La Paz. Los picos de consumo se encuentran generalmente en acontecimientos como el carnaval, el año nuevo, la festividad del Gran Poder y otros acontecimientos masivos.
Acompaña el crecimiento. Gonzalo Chávez, dijo que el boom de consumo que existe en el país explica el desarrollo y prosperidad de la industria cervecera.
Las tasas de crecimiento positivo de los últimos años, similares en promedio a las de la época considerada como “neoliberal” impulsan también el consumo.
Si se trata de identificar a tres indicadores que miden el crecimiento, el consumo de cerveza se encuentra entre ellos, aunque, desde luego, por detrás del consumo de electricidad y la cantidad de metros cuadrados construidos.
El marketing. Chávez afirmó que la presencia de grandes empresas del mundo como propietarias de las marcas de cerveza en Bolivia, más que incrementar el consumo de ese producto, aportó a generar un mayor dinamismo de gestión empresarial.
“Cuando yo visitaba las oficinas de una marca de cerveza local en La Paz, encontraba a empleados mayores, para los que trabajar allí era un símbolo de estatus y jerarquía. Hoy no. Las cerveceras emplean a jóvenes, le han dado más dinamismo a la gestión de corto plazo y tienen estrategias de marketing más agresivas. Ese es uno de los aportes de los capitales extranjeros, antes que una mayor venta del producto”, explicó.
27.4 Litros de consumo de cerveza por persona en Uruguay. Es el único menor al de Bolivia.
95 Litros en Venezuela esa es la cantidad de consumo anual por persona. Es el más alto de sudamérica.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
SE VIENE LA OKTOBERFEST
Desde que una boda instituyera en 1810 el democrático lema de «bebida para todos», Múnich celebra su colosal fiesta, que este año dura hasta el 3 de octubre. Siete millones de litros de cerveza, otros tantos visitantes...500.000 pollos asados, 150.000 salchichas... Son las colosales cifras que baraja el Oktobertfest.
El que da su beneplácito a la primera jarra de cerveza es el presidente de Baviera, estado del que es capital Múnich. Y el que se la sirve, el propio alcalde de la ciudad tras asestar un par de mazazos al barril inaugural de la fiesta. Y a partir de ahí, comienza un no parar de desfiles de trajes tradicionales, ferias culinarias, atracciones, bandas de música, concursos de tiro al arco... y lo que se tercie. La sede del invento es la explanada de Santa Teresa o Theresienwiese (Wiesn). La entrada es gratuita pero, una vez allí, los precios no bajan de entre 8,70 y 9,20 euros la jarra de litro. Por si acaso, los domingos están destinados a las visitas en familia, con descuento incluido.
Para los más curiosos, el primer Oktoberfest se remonta a 1810, cuando se celebró la boda entre Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia bajo el lema bebida para todos. El festejo tuvo tanto éxito que, 201 años después, es toda una leyenda. Eso sí, la cerveza está sometida a la Ley de Pureza de 1516, que sólo permite producirla con cebada, agua, malta y lúpulo. Quien quiera adentrarse un poco más en la evolución de la fiesta puede participar en los recorridos guiados por Santa Teresa (se suelen montar sólo 16 gigantescas carpas), que se lleva a cabo en varios idiomas.El universo alcohólico de Múnich lo completan los clásicos jardines de cerveza(biergärten), terrazas al aire libre donde se suelen reunir propios y extraños en torno aun ancestral castaño (al menos, así lo marcaba la tradición...) para degustar su bebida preferida. La culpa la tuvieron los bodegueros, que decidieron despachar su producto directamente, sin intermediarios, con el consiguiente mosqueo de los taberneros. Éstos protestaron ante Luis I, quien despachó el problema permitiendo que las terrazas sirvieran bebida, pero no comida. De esta manera, los que quisieran acompañar sus jarras con algún tipo de vianda debían traerla de casa. Uno de los jardines más agradables es el de la Plaza del Mercado, con puestos de queso, carnes de caza, frutas exóticas, salchichas XXL o delicatessen para rematar el picnic.
Quien no quiera pasarse por el Oktoberfest puede quedarse en las llamadas Casas de la Cerveza que salpican la ciudad. Se trata de enormes tabernas tradicionales bávaras dependientes de las distintas fábricas cerveceras de la zona. En algunas como la Hofbräuhaus de la calle Platzl caben hasta 300.000 personas acodadas en larguíiiisimas hileras de bancos de madera. Entre las favoritas de los muniqueses también figura Agustiner, en Neuhauserstrasse, en pleno centro. Lo suyo es acompañar la bebida con más que generosos codillos o salchichas de la casa siempre que a uno le apetezca desayunarlas, ya que no suele ser muy habitual pedirlas a partir de las 12 del mediodía.
martes, 20 de septiembre de 2011
GUIA DE LA CERVEZA DE BOLIVIA
Pronto Bolivia tendrá en la red la Guía de la Cerveza. Este país esta atravesando un “boom” de la cerveza nuevas marcas han aparecido en el mercado y hay una competencia feroz entre estos nuevos productos. La gui de la cerveza viene a informar de estos productos con la cata y apreciación sensorial que expertos catadores realizaran a todas las cervezas nacionales y de otros países que se venden en el territorio boliviano, creemos que es una muy buena iniciativa y que tendrá un gran impacto en el consumidor boliviano de este producto.
El consumo de cerveza en Bolivia sin contar otras bebidas alcohólicas es 38 litros. todavía hay margen para crecer. El mercado cervecero boliviano tiene para las cerveceras un especial interés dado su potencial de crecimiento.
Bolivia cuenta con CBN que copa parte importante del mercado con sus marcas Huari, Taquiña, Cruceña y Paceña. Otras cerveceras independientes y con presencia regional son: Tarijeña Astra de la Cerveceria Bavaria, Sureña de Sucre, Cervecería Nacional de Potosí,Amazónica de Pando, y la artesanal Saya –Beer entre otras.
La presencia internacional se lleva la palma Coronas, también tenemos la presencia de Stella Artis de Bélgica, Heineken, Cordillera, o la brasileña Brahma entre las más importantes, y como no en el mercado ya esta también todo lo que viene de China en lata y bien fresquita.
De todas ellas hablaremos en LA GUA DE LA CERVEZA en BOLIVIA, y sobre todo en www.guiadelacerveza.com.bo encontará la cata y sus puntuaciones. Una guía fundamental que además de en la red se podrá encontrar en las librerías al terminar el año.
martes, 13 de septiembre de 2011
LOS WHISKIES MAS CAROS DEL MUNDO
¿Pagarías 160.000 dólares por una botella de whisky? Algunas personas están dispuestas a sacar de su billetera eso y mucho más. Al menos eso es lo que creen en ciertas tiendas, donde esta noble bebida cotiza en alza. ¿Cuáles son las etiquetas más codiciadas en el mundo? Según el sitio Soho, este es el top ten de whiskies más caros del mundo.
1. The Macallan Cire Perdue de LaliqueBeber el whisky más exlusivo tiene su precio. Existe una única botella en el mundo de 1,5 litros, de 64 años, diseñada por la prestigiosa cristalería Lalique, para conmemorar los 150 años de nacimiento de su fundador. ¿Cuánto cuesta? La friolera de 460.000 dólares.
2. Dalmore 64 TrinitasComo lo sugiere el Trinitas en su nombre, solo se crearon tres botellas de este whisky y su contenido es tan fino que algunas de sus destilaciones fueron maduradas por más de 140 años. Precio: 160.100 dólares.
3. Pure Pot Still Whisky 25 añosAparte de su precio, lo más impresionante de este whisky no es su edad, de 25 años, sino que fue una de las últimas botellas producidas por la destilería irlandesa Nun’s Island, que cerró sus puertas en 1913. Precio: 143.000 dólares.
4. The Macallan 1926 De Speyside, la notella fue vendida a la casa de subastas Christie's en Nueva York, en 2007, a 75.000 dólares, conviertiendose en una de las botellas más caras jamás vendidas.
5. W & J Mutter’s Bowmore (1850) Desde 1850, cuando William Mutter vendió su participación en la destilería que produjo este whisky, la botella pasó de generación en generación dentro de su familia. Hasta el día de hoy, que cotiza 60.135 dólares.
6. The Dalmore 62 Este single malt escocés fue una de las 12 únicas botellas producidas por la destilería Dalmore en 1943. Fue vendida en una subasta a un comprador anónimo a 58.000 dólares. Cuenta la leyenda que esta persona ha sido la única, junto a cinco de sus amigos, en probar este destilado.
7. Dalmore OculusCuesta 46.600 dólares. ¿A qué debe su precio? Solo existe una botella de cristal de Baccarat que contiene este whisky, hecho con maltas maduradas desde 1868.
8. Glenavon Special Liqueur WhiskyUno de los whiskies más singulares, por su hoistoria. No se conoce su edad exacta, porque la destilería Glenavon dejó de funcionar en 1850. Se estima, sin embargo, que fue embotellado hace más de 150 años. Precio: 28.900 dólares.
9. Glenfiddich Rare Collection 1937Esta botella de 750 ml es la única que existe de este destilado, fue embotellada exclusivamente para cumplir con las normas de importación de los Estados Unidos, a comienzos del siglo pasado. Precio: 20.000 dólares.
10. Dalmore SeleneEste Dalmore tiene 58 años de edad y fue extraído de barriles de 1781 y 1782. Solo existen 30 botellas de este whisky en el mundo. Cuesta 18.750 dólares.
1. The Macallan Cire Perdue de LaliqueBeber el whisky más exlusivo tiene su precio. Existe una única botella en el mundo de 1,5 litros, de 64 años, diseñada por la prestigiosa cristalería Lalique, para conmemorar los 150 años de nacimiento de su fundador. ¿Cuánto cuesta? La friolera de 460.000 dólares.
2. Dalmore 64 TrinitasComo lo sugiere el Trinitas en su nombre, solo se crearon tres botellas de este whisky y su contenido es tan fino que algunas de sus destilaciones fueron maduradas por más de 140 años. Precio: 160.100 dólares.
3. Pure Pot Still Whisky 25 añosAparte de su precio, lo más impresionante de este whisky no es su edad, de 25 años, sino que fue una de las últimas botellas producidas por la destilería irlandesa Nun’s Island, que cerró sus puertas en 1913. Precio: 143.000 dólares.
4. The Macallan 1926 De Speyside, la notella fue vendida a la casa de subastas Christie's en Nueva York, en 2007, a 75.000 dólares, conviertiendose en una de las botellas más caras jamás vendidas.
5. W & J Mutter’s Bowmore (1850) Desde 1850, cuando William Mutter vendió su participación en la destilería que produjo este whisky, la botella pasó de generación en generación dentro de su familia. Hasta el día de hoy, que cotiza 60.135 dólares.
6. The Dalmore 62 Este single malt escocés fue una de las 12 únicas botellas producidas por la destilería Dalmore en 1943. Fue vendida en una subasta a un comprador anónimo a 58.000 dólares. Cuenta la leyenda que esta persona ha sido la única, junto a cinco de sus amigos, en probar este destilado.
7. Dalmore OculusCuesta 46.600 dólares. ¿A qué debe su precio? Solo existe una botella de cristal de Baccarat que contiene este whisky, hecho con maltas maduradas desde 1868.
8. Glenavon Special Liqueur WhiskyUno de los whiskies más singulares, por su hoistoria. No se conoce su edad exacta, porque la destilería Glenavon dejó de funcionar en 1850. Se estima, sin embargo, que fue embotellado hace más de 150 años. Precio: 28.900 dólares.
9. Glenfiddich Rare Collection 1937Esta botella de 750 ml es la única que existe de este destilado, fue embotellada exclusivamente para cumplir con las normas de importación de los Estados Unidos, a comienzos del siglo pasado. Precio: 20.000 dólares.
10. Dalmore SeleneEste Dalmore tiene 58 años de edad y fue extraído de barriles de 1781 y 1782. Solo existen 30 botellas de este whisky en el mundo. Cuesta 18.750 dólares.
martes, 23 de agosto de 2011
EL SECRETO DE LA RUBIA
No cabe duda de que la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más populares del mundo y particularmente en esta época del año.
La cerveza lager, comúnmente conocida como cerveza rubia, es una de las preferidas. Su característica espuma, su capacidad refrescante y su especial sabor son algunos de sus atractivos. Hasta ahora, Europa se atribuía la 'autoría' de esta cerveza. No obstante, un grupo de investigadores afirma haber descubierto la composición de la levadura y, según explican, su pedrigrí no es exclusivamente europeo.
El estudio, publicado en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences' explica que en el siglo XVI, cuando se empezaron a transportar bienes a través del Atlántico, un diminuto polizón se coló en la bodega de un barco y recorrió unos 11.000 kilómetros hasta llegar a los monasterios de Baviera.
Según relatan los investigadores, el polizón era una especie de levadura 'Saccharomyces eubayanus' que pudo instalarse sobre una pieza de madera o en el estómago de una mosca hasta que llegó a las bodegas de Baviera (Alemania) dónde se almacenaba la cerveza. Una vez ahí, aprovechó la humedad y el frío para fusionarse con una levadura doméstica 'Saccharomyces cerevisiae' muy utilizada para elaborar pan, vino y la cerveza ale, un tipo de cerveza fuerte y de color claro. El fruto de esa unión fue un híbrido de las dos levaduras responsable de que la fermentación fría de la cerveza sea posible.
Un negocio de 250.000 millones de dólares
A partir de ahora, los amantes de esta bebida y particularmente, la industria cervecera pueden alabar esta unión en parte por el placer que proporciona a los que la consumen y por otra parte, debido a los 250.000 millones de dólares anuales que genera.
Sin embargo, que la levadura utilizada para producir la cerveza rubia es un híbrido no es un secreto para los científicos ni para los cerveceros. Hace años que identificaron uno de los dos componentes: 'Saccharomyces cerevisiae'. Sin embargo, la identidad del segundo, el que facilita que la cerveza fermente a bajas temperaturas, era un misterio.
Incluso tras rebuscar entre las mil y pico especies de levadura que se conocen, la identidad de la 'intrusa' seguía siendo un misterio para los científicos hasta que un grupo de investigadores de Portugal, Argentina y EEUU dieron con la respuesta que se hallaba en los bosques de haya de la Patagonia argentina.
La especie misteriosa era una levadura silvestre que identificaron tras una intensa búsqueda liderada por José Paulo Sampaio y Paula Gonçalves, expertos de la Universidad Noba de Lisboa que estudiaron las especies europeas, revisaron la literatura científica y reunieron nuevas especies recolectadas en entornos europeos. La primera conclusión les permitió descartar que la levadura procedía de Europa.
La solución: en la Patagonia argentina
La respuesta estaba al otro lado del Océano. Diego Libkind, colaborador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Bariloche (Argentina) descubrió una especie silvestre cuyo material genético se parecía al 'componente misterioso' de la levadura híbrida. Las agallas de las hayas australes, una estructura de madera o corcho que se forma en ciertos árboles como protección contra las picaduras de insectos o las infecciones eran sus hospedadoras.
Chris Todd Hittinge, profesor de la Universidad Wisconsin-Madison (EEUU) y uno de los autores del estudio ha declarado al servicio de noticias científicas Eurekalert, que "hay gente que lleva años intentando encontrar esta especie". Afirma que no hay lugar a dudas: "Es la especie desaparecida" y explica que lo único que falta por resolver es si 'Saccharomyces eubayanus' también está presente en otras regiones.
Hittinger asegura que las agallas son "hábitats ricos en azúcares". Es decir, que atraen a la levadura y fermentan espontáneamente. Tras localizarla, la especie silvestre, inició otro viaje. En esta ocasión, era más corto y con otro destino: la Universidad de Colorado (EEUU) donde un equipo de investigadores estudió su genoma y confirmó que 'Saccharomyces eubayanus' es similar a la parte desconocida de la levadura híbrida en un 99.5%. Así se resolvió el misterio de la levadura.
fuente EL MUNDO S XXI
fuente EL MUNDO S XXI
martes, 26 de julio de 2011
LA CERVEZA DEL VERANO
Cuando alguien, como Diego Fernández Pons, es capaz de elaborar vinos en diferentes bodegas, organizar cursos, encontrar tiempo para acudir a la peligrosa cena de fin de curso, formar su familia siempre pensando en ella, catar todo lo catable, colaborar en prensa y, encima, embarcarse en el mundo de la producción de cerveza, se llega a la conclusión de que hay personas que gozan de días de 36 horas, que incomprensiblemente abarcan sin derrotas infinidad de proyectos, acostumbradas a escuchar reiteradamente: “¿No sabes estarte quieto?”, admiradas, envidiadas hasta el punto de sólo desearles la felicidad.
En sus manos nace este doble fermentado (en depósito y posteriormente en botella) de cebadas valencianas, belgas y alemanas, cerveza hecha con mimos y profesionalidad, de las que coordinan el aspecto visual con el paso por boca: ambarina turbia anaranjada, sedosa, fresca, equilibradamente amargosa y equilibradamente intensa. En un juego de contrarios, los membrillos que abordan la nariz carecen de dulzor al beberla, las nueces y las mermeladas son ácidas en boca, mientras que las almendras amargas se tornan dóciles al vestirse con el tacto de las levaduras.
Intensa, plena y amplia, excita el deseo de que nadie ponga frenos ni ataduras, pues cada paso que da una persona como Diego es una nueva experiencia, otro placer.
En sus manos nace este doble fermentado (en depósito y posteriormente en botella) de cebadas valencianas, belgas y alemanas, cerveza hecha con mimos y profesionalidad, de las que coordinan el aspecto visual con el paso por boca: ambarina turbia anaranjada, sedosa, fresca, equilibradamente amargosa y equilibradamente intensa. En un juego de contrarios, los membrillos que abordan la nariz carecen de dulzor al beberla, las nueces y las mermeladas son ácidas en boca, mientras que las almendras amargas se tornan dóciles al vestirse con el tacto de las levaduras.
Intensa, plena y amplia, excita el deseo de que nadie ponga frenos ni ataduras, pues cada paso que da una persona como Diego es una nueva experiencia, otro placer.
MAX BAO
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